En ocasiones, uno puede dar al duelo un plazo extra, para que las heridas terminen de sanar. Pero a veces no se cuenta con ese tiempo. Entonces, hay que secar las lágrimas, levantar la cabeza y seguir.

Esta última situación le cabe a San Martín. El miércoles, desde las 20.30, visitará a Atlético Paraná, en la ciudad homónima de Entre Ríos. Lo hará cuando las llagas de la derrota -como local- contra Villa Dálmine todavía sangren. Pero ni el cuerpo técnico ni los jugadores pueden darse el lujo de lamerse pausadamente los lastimados ni de mascullar broncas. Esto requerirá un trabajo extra de Diego Cagna. porque el entrenador, además de ajustar las fallas técnico-tácticas deberá hacer de “psicólogo”, para que la cabeza de los jugadores no les juegue a estos en contra.

Ocurre que resulta más fácil comprender una derrota cuando se jugó muy mal o cuando no se generaron situaciones de gol. Pero esto no ocurrió ayer en La Ciudadela: el “Santo” jugó acaso el mejor primer tiempo desde que regresó a la B Nacional; y durante esos 45 minutos creó no menos de cuatro opciones claras de gol.

Para peores, Paraná llega al partido muy entonado: le ganó 2 a 0 como visitante a Chacarita. Y si no quiere perderle pisada al pelotón que puntea, deberá salir a buscar los tres puntos contra el “Santo”. Habrá que ver si esto favorece al equipo de Cagna.